El
Festival de Cine Independiente de
Sundance tiene el mérito de dar a
conocer nuevos realizadores, que de otro
modo no encontrarían los adecuados
canales para que sus películas tengan
una distribución comercial normalizada.
Porque 'Junebug' es un título insólito
donde los haya, protagonizado por una
familia la mar de peculiar, donde el
mundo del arte tiene su punto de
inflexión en el desarrollo de la
historia. Si toda forma de arte es una
tentativa para racionalizar un conflicto
de emociones en el espíritu del
artista, forzoso es reconocer la valía
del sutil esfuerzo creativo del
debutante Phil Morrison.
Conviene señalar asimismo que es
engañoso el tono colorista y
aparentemente dulce que preside la
narración, en la que, sin embargo, se
ocultan comportamientos sesgados,
violencias anunciadas e imposturas
varias, soterradas en una familia
sureña, donde no es oro todo lo que
reluce.
Película de no fácil lectura,
serena y conmovedora, con la cual se
demuestra la pujanza del cine
independiente norteamericano actual.
Así, la cruda realidad se muestra
omnipresente en este filme considerable,
al tiempo que su máximo responsable
penetra con fuerza en la intimidad de
los personajes y recrea con auténticos
medios de cineasta y un instinto
psicológico admirable sus estados de
ánimo, sus avatares espirituales. Bien
es verdad que la labor del director se
ve enormemente facilitada por el
virtuosismo interpretativo de Amy Adams,
que en 'Junebug' encontró un papel a la
medida para revelar su indiscutible
talento.
Fuente :elcorreodigital.com
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