El decepcionante verano en los despachos, cegados por el sol que dejó la última Liga, ha obligado al Madrid a pedir una calefacción. Los blancos recurren al mercado de invierno para tapar sus defectos, colocándose una bufanda indispensable. Todos sabían que, especialmente en la delantera, el Madrid no andaba sobrado de medios. Los resfriados han agudizado la necesidad y Huntelaar se convierte en el primer fichaje en el que abrigarse de cara al presente y futuro del club.